La historia de la fundación de la Parroquia Santa Teresita del Niño Jesús, en Bonanza, va unida al surgimiento de los campamentos mineros en el territorio, como una preocupación de la Iglesia por acompañar a los núcleos poblacionales de la costa atlántica de Nicaragua en sus distintas situaciones.

La parroquia Santa Teresita del Niño Jesús fue creada el 28 de abril de 1939 durante la santa Visita Pastoral de Monseñor Matías Solá y Farrell, segundo vicario Apostólico de Bluefields.

Sin embargo, los libros de bautismos del archivo parroquial, registran actividad misionera en el territorio conocido como “San Pedro Pis Pis” (en lo que actualmente es la pista de aterrizaje), desde 1917, por parte de Fray Bernabé de Vilaller, párroco de la misión de La Cruz de Rio Grande. En 1919, fue nombrado Fray Gonzalo de Barcelona como cuasi párroco de esta zona minera, la cual dependía de la misión de la cuasi parroquia de Prinzapolka. El último cuasi párroco de San Pedro Pis Pis, fue Fray Ignacio de Barcelona, quien trasladó la sede al lugar donde está establecida la parroquia hasta el día de hoy.

Cuando se fundó la Parroquia Santa Teresita del Niño Jesús, no había comunidades mestizas en la zona de la montaña. Con el auge del oro, llegó mucha gente de la zona del pacífico y se fueron afincando alrededor de los campamentos mineros principales tales como La Constancia (Vesubio), Bambana, San Francisco, Murciélago y San Pedro Pis Pis.

Los mayangnas, por su cuenta, se fueron desplazando hacia las profundidades de la montaña en las riberas de los ríos Kuabul y Waspuk. Fue hasta la década de los 70, después del primer flujo migratorio, que fray Donaldo Richardson con el apoyo de los líderes Don Leonardo Suárez y el profesor Orlando Pineda Flores, comenzó a formar las primeras comunidades con sus respectivas capillas y con delegados de la Palabra. Además de las comunidades mencionadas, se fundaron las comunidades del Pioneer, Miranda, Kukalaya, La Luna y La Noche, Biltignia, Panamá, Lawas, Nazaret, El Tesoro y la comunidad miskita San Pedro con una capilla en el Barrio Raydell (Compita Sandro), para hacer un total de 15 comunidades.

Actualmente la parroquia está compuesta por 37 comunidades: 32 son comunidades mestizas en la zona rural; 3 son comunidades mestizas en la zona urbana; 1 de miskitos en la zona Urbana y 2 mayangnas en la zona rural.

En la parroquia se trabaja de acuerdo al plan del Vicariato. Se tienen dos asambleas al año, para evaluar y planificar la actividad pastoral. La labor de los laicos en todos los campos de la evangelización es notable, pues tanto en el casco urbano como en las comunidades rurales están integrados en la catequesis de niños y adultos, las visitas a hogares, la proclamación de la Palabra de Dios, la oración comunitaria, obras de caridad, coordinación de comunidades, etc.

En la parroquia, además de trabajar con las comunidades de base, se trabaja también con el Movimiento Cursillos de Cristiandad o Retiristas y con el de la Renovación Carismática Católica, siguiendo las orientaciones dadas por la Asamblea del 2011.

Los sacerdotes visitan frecuentemente las comunidades para celebrar los sacramentos, proclamar la Palabra de Dios y guiar a la comunidad cristiana según un plan de visitas: las comunidades que son más grandes se les visita mensualmente, las que están a la orilla de las carreteras y que adquieren características semi-urbanas se les visita cada 2 meses, y las que están más lejos se les visita cada 3 meses. También se está creando la costumbre de celebrar la fiesta del patrono de cada lugar y una fiesta alegre en honor a la Santísima Virgen María (que por devoción es el 8 de diciembre).

Uno de los retos pastorales que enfrenta la parroquia es la presencia numerosa de sectas protestantes y la influencia de sus desviaciones en la vida cristiana de los católicos.

Otro de los retos surge de la inmigración. Se está viviendo el cambio de costumbres sociales y religiosas, el descuido y destrucción de la reserva biológica, la tensión ante el problema de la propiedad de la tierra, la desintegración familiar, el auge de los vicios y el aumento de la violencia y actos delictivos.

La primera iglesia de Bonanza fue construida entre 1939 y mayo de 1940, con la ayuda de la compañía Neptune Gold Mining. En 1944, este templo tuvo que ser ampliado y remodelado. Lo mismo fue necesario hacer en 1956.

En el año 1970, por el aumento de feligreses, fue necesario hacer otro templo, por lo que hubo de desmantelar el edificio y construir el nuevo templo con su arquitectura actual y única en nuestro País.

En las comunidades rurales también se ha ido haciendo ver la necesidad de construir capillas bonitas, dignas del culto de los cristianos y como parte visible de nuestra identidad como católicos.

Los sacerdotes misioneros que han trabajado en esta parroquia han sido:

  • Alberto Duque 1997-1998. 2007-2009-2011.
  • Celio Javier Zúñiga 1997
  • José Leonidas Mena 1998
  • Fernando Zamora 2000-2006
  • Edgardo Antonio Rodríguez 2010-
  • Roberto Carlos Molina Reyes 2010
  • José Gregorio Beltrán Arévalo 2011

Por esta parroquia han pasado la mayoría de sacerdotes capuchinos y diocesanos. Algunos estuvieron como administradores o cuasi párrocos, otros estuvieron cubriendo vacaciones y otros estuvieron como vicarios; algunos pasaron por aquí celebrando la Eucaristía en los períodos que no había sacerdote. A todos se les recuerda con mucho amor. A aquellos que, aunque no se guarda memoria de ellos, se comprende que desafiaron la naturaleza y se internaron en las montañas inhóspitas y llevaron la Palabra de Dios a los más recónditos lugares. También a los que más recientemente han pasado apoyando temporalmente la parroquia: P. Carlos, P.Gregorio Smutko, P. Floriano, P. Romualdo, P. Teodoro, P. Nilo, P. Agustín Sambola.

Desde el 27 de febrero de 1972 ha trabajado en la ciudad las Hermanas Capuchinas de la Madre del Divino Pastor. Las pioneras fueron las Hermanas: Asunción Codina (española), Gloria Ramírez y Vida Esperanza (nicaragüenses).

Estas religiosas han trabajado en la visita a los hogares,  atención a los enfermos, animación pastoral de las comunidades, la catequesis y la dirección del Centro Escolar Católico Santa Teresita del Niño Jesús.

También han estado en la ciudad las Hermanas: Norma Miranda, Consuelo Chang, Elisa Cárcamo, Fátima Nicaragua, Adela Díaz, Dolores, Teresa, Antonia Orozco,  Carmelina Vásquez, Auxiliadora Fonseca, Victoria Hernández, Hellen, Antonia Sotelo, Anatolia Ocón, Lucila Rivas, Cristina García y María Díaz.

La parroquia ha tenido un florecimiento en vocaciones para la vida religiosa femenina, principalmente para la orden franciscana de capuchinas “Madre del Divino Pastor”. Hasta la fecha son 20 las hermanas que se han consagrado: Yadira Acosta Polanco, Rosario Lagos Montiel, Mirna Mcklean Talavera, Marina Rios González, Cándida Mendoza Lumbi, Marlene Flores Pérez, Luisa Concepción Salgado, Luz del Socorro Martínez, González Mongrillo, Medarda Suárez, Alicia María Romero Larios, Denisa Ordoñez Ramírez, Milvia Powel, Luisa Ester Velásquez Blandón, Lilian Martínez, Erica Martínez, Idalia Luquez, Rosario Lagos, Maira Zamora, Paulina Poveda. Estas dos últimas pertenecen al orden de Carmelitas descalzas.

Además han surgido laicos que han dedicado su vida a la animación de esta parroquia tales como el primer delegado indígena miskito en Bonanza Francisco Ortiz Hendy; el delegado Fulgencio Rocha en la comunidad de Vesubio y Gregorio Downs Selva en el casco urbano, las catequistas Felipa Altamirano y Petrona Salgado; el primer delegado mayangna Mónico Jacobo; el ex diácono permanente Leonardo Suárez Scot; las ministras de la Eucaristía Francisca González, Esmeralda González, Esperanza Ramos y María Elena Collado.

Entre las expresiones de religiosidad popular con mayor participación se pueden mencionar

1º) El vía crucis del Viernes Santo. La comunidad acostumbra a cargar una cruz tosca, hecha de troncos. El recorrido finaliza en el Cerro La Cruz, en donde es bendecida y colocada. Esta tradición se remonta al año 1956, siendo el párroco fray Juan Crisóstomo Nolan, cuando hubo una larga sequía. El día 3 de mayo de 1955, los mineros encabezados por don José Neira, Domingo Ampie y don Ramón Tobías Reyes Salazar, construyeron una tosca cruz de madera y realizaron 9 madrugadas de oración en las que los obreros acudían con sus equipos de mina y cargando la cruz, le pidieron a Dios que hiciera llover. El último día de la novena, al ir por la calle principal, frente a la casa de Mr. Codasch, comenzó a llover. Concluyó la procesión con una misa de acción de gracias y se acordó llevar la cruz en el vía crucis del siguiente año y ponerla en el Cerro “Barcala” para recordar ese milagro, denominado desde entonces “el milagro de la Cruz”.

2º) Las Misas del Niño Dios. Del 15 al 23 de Diciembre, los fieles acuden en gran número, al templo parroquial, a las 4 de la mañana, para participar de las oraciones y la misa de novena al Niño Dios. Esta tradición comienza también en el año 1956. Inicialmente eran del 16 al 24, pero fray Vidal Vanazek, en el año 1977 las cambió del 15 al 23.

3º) Las fiestas de Santa Teresita. La fiesta principal se mantiene el 3 de octubre, como lo era antes de la reforma litúrgica. La población participa de eventos recreativos, deportivos y las actividades cultuales, desde el 22 de septiembre.

4º) Fiesta del Señor de Esquipulas. En el Barrio Concha Urrutia, se ha construido una pequeña capilla en honor al Milagroso Señor de Esquipulas. Como un centenar de fieles acuden cada 15 de enero a cumplir sus promesas.

5º) Rezos de los difuntos. Cuando fallece alguien el día noveno de su partida se hace un rezo por su alma. Se elabora un altar en forma de gradas y al pie de ellas se coloca un ataúd pequeñito encubierto. En la parte final se coloca alguna imagen de un santo y un vaso con agua. Este altar permanecerá en esa casa durante nueve días después del rezo.