Queridos hermanos y hermanas: reciban un cariñoso saludo y el deseo de que el Espíritu Santo, a quien invocamos fuertemente en estas vísperas de la Fiesta de Pentecostés, nos ilumine y fortalezca en nuestra vida siempre con sus muchas dificultades y ahora agravadas por la llamada crisis de coronavirus. Este Espíritu de Dios nos mantendrá la fe, la esperanza y la caridad, siempre necesarias para llevar una vida cristiana.

Creo que la mayoría de nosotros estamos con sentimientos de miedo e incertidumbre. Llevamos casi dos meses que no nos podemos reunir con normalidad en nuestras capillas para compartir la fe, y desde nuestros hogares mantenemos la oración y la comunión. La Iglesia no ha cerrado porque la Iglesia somos los y las creyentes y seguimos nuestro camino cristiano, pero con una situación excepcional que no nos permite hacer encuentros masivos por miedo al contagio de esta enfermedad. Esto nos duele, pero sabemos que lo importante es amar a Dios y a los hermanos y una forma de amar a los hermanos ahora es no contagiarnos unos a otros una enfermedad, que en ciertos casos es mortal. No sabemos quién puede tener el virus y por eso cualquier persona puede contagiar a otra o ser contagiado por otra. Es por ello que hemos prohibido las celebraciones y hay que guardar siempre la distancia social y el uso de mascarilla.

La oficina y la casa parroquial siempre están abiertas. Mi número de teléfono es el 86177639. Estamos para atenderles en todo lo que podamos y recibir sugerencias sobre situaciones que deberíamos atender como Iglesia. En estos momentos la celebración de la Eucaristía hay que seguirla en los medios de comunicación social. Desde la parroquia se hace Misa los jueves a las 6.00pm y los domingos a las 9.00am. Ahora están llegando el canal 5 y la radio Yapti Tasba. Todos los medios han sido invitados e incluso se les propuso pagar el internet para poder retransmitirlas. En el templo solo pueden llegar los designados para las lecturas y los cantos. Los jueves el Santísimo está expuesto para visitas individuales de 8am a 5.30pm. En cuanto a otros sacramentos, siempre estamos dispuestos a escuchar confesiones y también podemos hacer algún bautismo de niños que estén enfermos. Otras celebraciones tendrán que esperar a que pase esta emergencia. También el sacerdote puede asistir a quien necesite la unción de los enfermos. En cuanto a los entierros, no podemos celebrar en la Iglesia y no se deben hacer velatorios con mucha gente. El problema no es tanto que el difunto nos pueda infectar cuanto que esa reunión pueda ser foco de infección entre los vivos. A todos nos duele no poder despedirnos de nuestros seres queridos con nuestras costumbres, pero no podemos añadir al dolor de la muerte el dolor de infectarnos. En todo el mundo se hacen ahora los entierros sin sus ritos de siempre y con las menos personas posibles. Yo también estoy dispuesto a hacer una oración por el difunto incluso en el cementerio, pero siempre con las mascarillas, las distancias de seguridad y sin mucha gente.

Pero nuestra tarea como Iglesia no es solo dentro del templo, más aún, la misión de la Iglesia es fuera del templo siendo, como dice el Papa Francisco, una Iglesia en salida y samaritana. Es por ello que, aun con estas restricciones en el culto, tenemos mucha tarea por delante. Hace unos días estuvimos repartiendo por los mercados un kit con mascarillas y jabón. Es una manera de ayudar y concienciar a protegernos más. Son varias las personas que están ayudando económicamente y con su trabajo para estas actividades. También a los delegados de cada capilla se les va a entregar esta semana unas botellas de alcohol para guardar en la capilla para cuando se puedan abrir y unas mascarillas y jabón para repartir entre gente necesitada de la comunidad.  Siempre estamos receptivos a sugerencias de necesidades que miren en sus barrios y que podamos ver cómo colaboramos. También invitamos a las personas que puedan aportar económicamente con los gastos de mantenimiento de la parroquia y para estas ayudas que creemos van a crecer conforme se dilate el problema entre nosotros. Los Obispos de Nicaragua, en su mensaje del 24 de mayo dicen: “Hay que cuidar la vida y la de los otros. Los más fuertes, generosos y compasivos cargar con los más débiles: los que disponen de más multipliquen sus obras de misericordia.”

Quiero terminar con otra sugerencia de nuestros pastores que exhortan a los gobernantes y a todos los sectores del país a abrirse a alianzas y consensos para buscar y encontrar alternativas y soluciones conjuntas que nos eviten una mayor catástrofe humana. Es por ello que me gustaría que la alcaldía o el gobierno regional pudieran coordinar alguna reunión donde compartir necesidades y aunar esfuerzos para colaborar distintos actores sociales y religiosos sin ningún objetivo político ni ideológico sino por el interés supremo de servir a la vida de los hombres y mujeres de Bilwi.

Siempre recuerdo a María cuando en la boda en Caná le dijo a los que tenían el problema de la falta de vino: “Hagan lo que Él les diga”. Yo creo que Jesús hoy nos dice que tenemos que mantener la calma, que todos vamos en la misma barca, que Él va con nosotros y que con esperanza y amor superaremos esta crisis que estamos viviendo.

Reciban un cariñoso saludo de

  1. Javier Plá. Párroco de San Pedro Apóstol de Bilwi-Puerto Cabezas

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